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Principales animales en peligro de extincion en Mexico.

LOBO GRIS MEXICANO

El lobo gris mexicano es una subespecie endemica que se encuentra actualmente extinta de la vida salvaje, su habitat incluia el noroeste de Veracruz y Michoacan extendiendose por todo el norte de Mexico, hasta el cruce del territorio del osos Grizzly.

VAQUITA MARINA

Su distribución es en una región pequeña al norte una línea imaginaria que conecta Puertecitos en Baja California y Puerto Peñasco en Sonora. Vive en aguas cálidas y poco profundas de entre 11 a 50 m, con una visibilidad de 0.9 a 12 m y a una distancia de la costa de 11 a 25 km. Prefiere fondos marinos compuestos de arcilla y limo, a los arenosos.

TORTUGA CAGUAMA

En México en Baja California, y llega a los estados de Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Veracruz, Tabasco y Tamaulipas. Carnívora cuando cría y omnívora cuando adulta, come crustáceos, moluscos, esponjas, medusas, peces, algas y plantas marinas vasculares.

GUACAMAYA ROJA

Distribución en México: Sur de Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Campeche, Tabasco, Oaxaca, Chiapas. En México sólo se encuentra ahora en dos áreas bien conservadas de las selvas de Chiapas frontera con Guatemala y en Oaxaca frontera con Chiapas.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Oso Negro

El oso negro es una especie emblemática en nuestro país. Su población se distribuye tanto en la Sierra Madre Occidental como en la Sierra Madre Oriental hasta su límite sur con la Sierra Gorda en Querétaro. La NOM-059-SEMARNAT-2010 lo enlista como una especie en peligro de extinción, excepto en la Sierra del Burro, Coahuila, donde está catalogada como sujeta a protección especial, la condición más baja de riesgo para poblaciones silvestres.

Por tal razón, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, informó que la población de oso negro distribuida en la Sierra del Burro representa un ejemplo excepcional de conservación, dadas las condiciones de su población respecto del resto de esta fauna distribuida en otras regiones del país.

La cacería furtiva y la fragmentación y degradación de su hábitat figuran entre las principales amenazas que afectaron negativamente a las poblaciones de oso negro. No obstante, en la Sierra del Burro ese proceso se pudo revertir gracias a la colaboración del Gobierno Federal y los ganaderos interesados en la conservación, ya que al establecer Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) se generó un proceso en el cual la actitud y decisión de los habitantes de esas tierras fue determinante para conservar esa zona, única por sus características fisiográficas.

Mediante estos esquemas se ha controlado tanto el sobrepastoreo como otros impactos causados al hábitat natural, permitiendo que la flora y fauna se recuperara en terrenos previamente perdidos. De igual manera, el manejo del agua en el territorio propició la ampliación de hábitat disponible para los osos y que en general mejorara el estado de conservación de esos plantígrados.

Tales medidas fueron exitosas y lograron proteger y recuperar diversos hábitats silvestres, lo cual trajo consigo un aumento en la población del oso negro. En la Sierra del Burro esta especie ha sido estudiada y monitoreada, entre otros factores, gracias a los programas de manejo de las Unidades de Manejo Ambiental (UMA), situación que ha repercutido en que ejemplares de la población de oso negro de Coahuila se desplacen hasta la Sierra del Carmen y el Parque Nacional Big-Bend, en Texas.

Tras concluir la temporada de incendios forestales, tanto pobladores de la zona como personal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), realizan acciones de ayuda a la fauna afectada con la instalación de comedores y bebederos para que diversas especies regresen a su territorio. Además que la Semarnat apoya a los ranchos afectados.


De acuerdo con la ley ambiental mexicana, atentar contra un oso negro puede tener diversas sanciones que alcanzan de tres o hasta nueve años de prisión.

Ajolote Mexicano


En 1998 se cree que había unos 6.000 ejemplares por kilómetro cuadrado en Xochimilco. Pese a todo, el doctor Zambrano, que ha participado en la investigación, ha declarado: "Todavía estamos analizando los datos, por lo que pueden cambiar un poco".

A pesar de ser un animal popular que además se utiliza en laboratorios, escuelas e, incluso, como mascota, su futuro es bastante incierto.

La supervivencia a largo plazo del ajolote en la naturaleza se ha convertido en crítica y algunos científicos reconocen que es necesario actuar urgentemente para restablecer el número de ejemplares y también su hábitat, pues en una de las zonas estudiadas se ha encontrado únicamente un ejemplar.

El aumento de la población acelera su desaparición

El equipo del doctor Zambrano ha estudiado la región del Xochimilco, un sistema complejo de canales de agua artificiales, pequeños lagos y humedales que suministran agua a Ciudad de México, la capital del país, que suma una población de unos 18 millones de habitantes.

Con el aumento de la población, se ha reducido de forma drástica el hábitat natural del ajolote, que sobrevive cerca de los escasos manantiales naturales que quedan de agua natural.

Su trabajo más reciente muestra que la reducción de calidad del agua es uno de los principales factores que aceleran la desaparición de la especie.

Otra de las razones es la introducción de un importante número de ejemplares de carpa y de tilapia que compiten con el ajolote por alimento y por recursos y, además, se comen los huevos del propio ajolote.

Un animal inusual

El ajolote tiene apariencia de lagartija, vive como un pez, pero está clasificado como anfibio. Así, a diferencia del resto de salamandras, vive toda la vida en el agua.

Además, puede permanecer joven todo el tiempo que desee, pues si no quiere crecer, tiene la posibilidad de mantener su estado de cría. Sólo en casos extremos decide crecer y salir del agua, pero la mayor parte de ellos prefiere quedarse en su lugar de origen: el fondo de lagos y canales de Xochimilco.

Puede llegar a medir hasta 30 centímetros, como las clases de salamandra más grandes. Su color típico es el negro o café, pero en cautiverio suelen criarse salamandras blancas e incluso albinas.

Suele vivir entre una década y década y media, y se alimenta de moluscos, insectos, crustáceos y peces pequeños. Normalmente es un depredador, razón que le impide convivir junto a peces de mayor tamaño.

El Conejo de los Volcanes o Teporingo


Especie endémica y relicto de nuestro país, es el conejo más pequeño. Tiene las orejas cortas y redondas; la cola es tan pequeña que no es visible y sus piernas también son cortas con relación al tamaño de su cuerpo; su pelaje es de color moreno oscuro, homogéneo, con la parte ventral más clara.
Medidas externas
PESO: 477gr.
LONGITUD TOTAL: 225-350 milímetros.
COLA: 12-18 milímetros.
PATA: 52 milímetros.
OREJA: 36 milímetros.

Hábitat
Viven en bosques coníferas y en los páramos de altura y zacatonales, en el sotobosque con una buena cobertura de gramíneas amacolladas y afloramientos de roca volcánica.

Hábitos

Forman agrupaciones en áreas pequeñas. Su actividad es diurna aunque se les puede encontrar por la noche. Son más activos en las primeras horas del día; al medio día permanecen bajo la cobertura de los zacatones, donde es más fresco el microclima. Utilizan un sistema de emisiones vocales agudas relacionado con sus actividades o con la presencia de roedores.
Alimentación y depredadores
Se alimentan preferentemente de las partes verdes y tiernas de los nuevos zacatones y de otras hierbas. Como otros conejos, toman directamente del ano el excremento resultante de la primera ingestión y lo digieren por segunda vez. Sus depredadores son variados: Víboras de cascabel, el Gavilán cola roja, la Comadreja, el Coyote y el Lince.
Reproducción
El período de gestación dura 39 días, nacen con pelo, y gran capacidad de movimiento y parecidos al adulto.
Relación con el hombre
Los Teporingos son muy codiciados por el hombre debido al sabor de su carne, semanalmente los aficionados a la cacería matan decenas de estos conejillos aún cuando su caza está prohibida. Su área de distribución se ha venido reduciendo intensamente por la agricultura y la ganadería hasta poner en seria amenaza la perpetuación de esta especie.
Viven en bosques de coníferas en los páramos de altura en el Distrito Federal, Estado de México y Puebla en las áreas descontinuadas de las cimas de algunas montañas y volcanes como: el Volcán Pelado, Tláloc Popocatépetl y la Mujer Dormida. Generalmente a alturas entre los 2800 y 4250 metros. Algunas comunidades viven en los bosques de oyamel, los cuales tienen en común en su sotobosque la presencia de las gramíneas amacolladas y afloramientos de roca volcánica.

El Jaguar


En México esta especie se distribuye desde las selvas tropicales del sureste de México, hasta el Río Bravo en el Golfo y en la Sierra Madre Occidental de la costa del Pacífico, hasta los límites con Belice y Guatemala. Por lo regular, la altitud de estas zonas es de 1000 metros sobre nivel del mar.

Áreas donde se localiza el Jaguar en México

El peso de un jaguar adulto va de 45 a 130 kg, la longitud desde la nariz a la punta de la cola es de 1.70 a 2.30 m, y tiene una longevidad de 20 años. Su pelaje es color café amarillento con manchas negras de forma irregular (llamadas rosetas). No obstante, algunos pueden ser negros con manchas del mismo color. A pesar de su apariencia pesada, el jaguar es muy ágil, corre y nada grandes distancias.

Las hembras adultas tienen hábitos hogareños; en cambio, los machos son más vagabundos y se alejan de su residencia cuando tienen disputas territoriales. A pesar de las evidencias de largos viajes que hacen algunos jaguares, estos animales son sedentarios cuando se encuentran en su hábitat preferido.

Es casi exclusivamente nocturno y tiene gran habilidad para ver en la oscuridad; durante el día descansa en algún lugar oculto entre las rocas o entre la maleza espesa. El jaguar caza acechando a su presa, ocultándose cerca de su vereda o donde bebe agua.
Son solitarios y, en general, se encuentran en las selvas que bordean los grandes ríos o manglares.

Se alimenta, sobre todo, de pecaríes, venados, monos, tapires, mapaches, tejones, armadillos, conejos y otros pequeños mamíferos; además de aves, peces, perros, cocodrilos, caimanes, lagartijas, víboras, tortugas y sus huevos e, incluso, carroña. Donde encuentra comida abundante, es frecuente que regrese a comer varias noches consecutivas.
También gusta de cazar animales domésticos, como: cerdos, caballos, burros, chivos o borregos; de forma eventual, se han registrado ataques sobre algunas personas.

El periodo de gestación es de 100 días, por lo general tienen dos crías, aunque pueden llegar a tener hasta cuatro. Poco antes del nacimiento, el macho abandona a la hembra y ella cuida sola a los cachorros: los guarda en cuevas u otros refugios, los trae consigo y les enseña a cazar durante su primer año de vida, hasta que pueden hacerlo por sí mismos. Después, tendrán que abandonar el territorio de sus padres.


En México existen áreas naturales de protección para este felino, las más importantes son las reservas de la biosfera Calakmul en Campeche y Sian Ka'an en Quintana Roo.